Wednesday, 23 August 2017

Historia de la Homosexualidad Femenina Universal en las diferentes cuturas. -PARTE 1-.




EL LESBIANISMO EN LA ANTIGUEDAD

La historia de la humanidad siempre ha estado intimamente unida a la Historia del sexo. Tras años de batallas tribales, una sociedad construida por y para el Hombre se impuso ante el Matriarcado reinante. El motivo principal que impulsó semejante cambio nos es desconocido, aunque algunos estudios antropológicos se aventuran a indicar que una de las razones principales fue cuando el Hombre en sí se dió cuenta de que su papel en la sociedad para con la Mujer, era mucho más que el mero reproductivo.
Tratando de enmarcar el rol de la mujer dentro de éste mismo contexto, el sexo se convierte en el arma de “doble filo” constante en esta batalla oscilante entre el mundo de lo masculino y lo femenino.
De todos es sabido que la Gran Historia de la Mujer se ha escrito a lo largo de los siglos de manera silenciosa. A pesar de todo, el amplio desarrollo de la sexualidad femenina y del lesbianismo en si, iría dejando una huella imborrable (e inevitable),con el paso del tiempo, dejando testimonios emblemáticos al respecto, en lo que hoy conocemos como Historia Universal.


EN LA ANTIGUA MESOPOTAMIA


Entre las primeras culturas ya conocidas que poblaron la Tierra, una de las más antiguas es la cultura Mesopotámica. En ella podemos hallar el famoso “Código de Hammurabi”, creado alrededor del año 1728 A.c., dónde se hace una curiosa mención a las legendárias salzikrum”.
Como ya es bien sabido por todos, la antigua cultura mesopotámica habitualmente hacía gala de una gran permisividad sexual en varios aspectos y en ella obviamente, la homosexualidad no era en absoluto condenada. (Sabemos por ejemplo, que en los templos de Isthar se oficiaban ritos y varias celebraciones con sus sacerdotes trasvestidos. Dentro de éste enclave social tan concreto y determinado, éstas “hijas-varón” (traducción literal del nombre de su casta), gozaban de los mismos derechos que cualquier varón en la sociedad.(de hecho,el Código negaba cualquiera de todos estos a la mujer), e incluso tenían la opción de poder tomar una o varias esposas además del derecho de heredar los vienes paternos.
Aceptándose incluso, la opción de poder adoptar llegado el momento a los hijos de su pareja. En el caso de tener hijos propios, se los apartaba de la madre y se les prohibía la ocasión de poder acceder a su própia heréncia en un futuro bajo pena de castigos muy severos.
Conocemos tambien la existencia en algunos harems de las eunucos hembra.
"Salzikrum en su palacio". Ilustración mía.


EN EL ANTIGUO EGIPTO

Si hablamos de “sexo” y de la manera en la que entendían la sexualidad y en especial, el lesbianismo los antiguos egipcios, es imprescindible que antes consideremos algunos factores:

  • Cuando estamos hablando del Antiguo Egipto, estamos hablando de un periodo de tiempo que abarca los 3000 años. Un concreto espacio de tiempo dentro del cual tanto la sexualidad como la forma de ver el sexo de los antiguos egipcios en sí, hubiera evolucionado considerablemente. Contando con epocas en las que la homosexualidad en sí, fuera más o menos tolerada.
  • 3000 años es un perido de tiempo demasiado extenso como para formarnos una opinión completa y estable de un concepto tan amplio como la sexualidad que seguramente habrá tenido sus epocas de mayor o menor toleráncia.
  • Los estudios que ya se conocen con respecto a la sexualidad en el Antiguo Egipto siempre han resultado ser un tanto “particulares”, partiendo de la base que la simbología de la escritura jeroglífica egipcia siempre ha dado lugar a diversas interpretaciones.

A partir de ahi, consideremos que el concepto del sexo en si,iba intimamente ligado tanto a la vida espiritual y ritual, como a la vida terrenal de los antiguos egipcios.
Si bien en del “Libro de los Muertos”, estaba condenada la homosexualidad masculina. Muy a pesar de la increible permisividad sexual que tenian los antiguos egipcios dentro de la sociedad, en el caso de la femenina parece que, como suele pasar en algunas de las culturas más antiguas del planeta, ésta ha pasado a adoptar un rol más invisible.
No existen muchos testimonios escritos, (aunque sí gráficos) al respecto. A pesar de todo, ciertos mitos muy conocidos en la antigua religion egipcia que nos podrían facilitar una pista acerca de una cierta aceptación a medias de ésta (aunque fuera más bien, de manera mucho más privada, y dentro del hogar egipcio):
En la Antigua Mitología egipcia, la diosa Nepthis, mujer del Dios Seth, Rey del Bajo Egipto le da a éste un hijo sin apenas el más mínimo lazo afectivo. Trazando a su vez una relación intima que a todas luces podríamos definir como una relación lésbica con su medio-hermana la Diosa Isis.
Tambien dentro de ésta encontramos el antiguo mito de Amunet, una deidad que rige lo oculto, la pequeña anotación de que cuando ésta fue desplazada y sustituida como consorte de Amun, por la diosa Mut, (el Cielo), decide desposarse con la diosa Iabet, que es la personificacion de la Luna.
"Amunet o Amehnet - La Diosa Oculta del Viento del Norte"
--ilustración mía--.




EN LA ANTIGUEDAD CLASICA

Siempre que pensamos en el termino de la homosexualidad en si, lo primero que éste solo término eboca al subconsciente general es una pseudo-idealizada imagen de cómo debería ser ésta en la antigüedad greco-romana.
Nada más alejado de la realidad.
Muy a pesar de que la homosexualidad masculina en sí era bastante visible e incluso estaba aceptada dentro de la estructura social clásica, en el caso de la homosexualidad femenina era algo prácticamente impensable.
Pese a la amplia permisividad y a la sólida estructura social de las sociedades griega y romana para con el pueblo. El rol básico de la mujer antigua era el de conseguir el mejor partido con el que casarse, y poder perpetuar su propia progénie.
Mientras al hombre le era permitido mantener todo tipo de devaneos con cualquiera de ambos sexos, de manera socialmente justificable, a la mujer no se le permitia ni tan siquiera poder acceder
a una preparación personal adecuada, para el mundo que tenia que afrontar.
Si bien los filósofos apoyaban la concepción un tanto idealizada de igualar los mismos derechos de la homosexualidad femenina con los que ya poseía la masculina, a nivel social y moral, esto no era algo nada fácil de aceptar por la antigua sociedad griega.
Según el historiador John Addington Symonds, tal vez un auténtico pionero en la historia LGTB, ésta hubiese sido una de las causas principales por las que la homosexualidad femenina no fue nunca considerada ni “visualizada” como se debe, ya que dentro de una sociedad donde se imponían profundamente los cánones de un imperio masculino, los antiguos griegos no eran capaces de encontrarle ningún sentido “pedagógico” al ésta misma.
Aparentemente, a pesar de todo el rechazo general, sabemos de la existencia de las “Thiasos”, una especie de academias para jóvenes doncellas, donde se les instruia en varias disciplinas,desde poesía,danza hasta oratória, preparándolas para el matrimonio. Era dentro de estas complejas micro-sociedades donde era muy habitual el amor entre mujeres. Un lugar dónde las “tribás” (término con el que los antiguos griegos solían definir a las lesbianas) podrian encontrar la atmósfera adecuada y la privacidad necesarias para dar rienda suelta a sus propios deseos, fuera de las miradas curiosas de un entorno que todavía las juzgaba.
Durante el Imperio romano, y teniendo en cuenta los sofisticados cánones libertinos que solían envolver sutilmente a la sociedad romana, difícilmente existen algunos escasos registros históricos donde se pueda documentar el amor entre mujeres.
Ha sido a traves del antiguo mito de “Iphis y Ianthe”,que aparece en las “Metamorfosis” de Ovidio, leyenda en la cual una muchacha es transformada en varón para poder acceder a casarse con la doncella a la que ama, o de los “Diálogos con las cortesanas” por parte de Luciano de Samóstata, que hemos sido capaces de tener una pequeña visión de la intimidad de las relaciones lésbicas en el antiguo imperio latino.
Exceptuando la escasa documentación al respecto gran parte de la cual pertenece al periodo literario latino contemporáneo a la epoca de la República o en la primera etapa del Principado de Augusto, sí que podemos decir que han sobrevivido algunos pequeños datos que nos podrían acercar a la idea de cómo veía la sociedad romana el amor entre mujeres:
Los romanos definian a las lesbianas con términos tales como “tribás” (tomado del antiguo griego para denominar a las seguidoras del amor sáfico), “hetaristria”, (para denominar a todas aquellas cortesanas de lujo que preferian la compañía femenina a la masculina, al modo de las “heteras” griegas), “fricatrix”(“la que frota”), o “virago”, término con el cual se solía definir a todas aquellas mujeres con un cierto aspecto y actitud masculina, y que por supuesto, preferían las atenciones del sexo femenino.
En la antigua ciudad de Murino (la actual Módena), se sabe a través de la crónica de Ovidio, de la existéncia de una asociación de talleres artesanales, en los cuales la mayoria de quienes trabajaban ahí solían ser lesbianas, (se supone que tal vez por el simple hecho de conocer intimamente la anatomia femenina y su sexualidad con todo detalle), dónde se perfeccionó lo que vendría a ser el proyecto del primer consolador.
Dentro de la alta sociedad romana, sabemos que eran precisamente las lesbianas las más apreciadas para ocupar la profesión de guardaespaldas a contratar.
Conocemos por ejemplo gracias a los textos de Suetonio o Tácito, a la hermandad de las “Conchae Sussurrantae” (las “Perlas silenciosas”, llamadas así por su tecnica de lucha sutil, y por la incrustación de perlas en sus armas ceremoniales), un grupo de mujeres lesbianas que presumían de descender de la mítica amazona Anaea, cuya tumba estaba situada en la isla de Samos, lugar en el cual situaron su campamento habitual de entrenamiento. (Para ser sinceras, había muchas hermandades similares que decían descender de alguna famosa amazona, pero en realidad, las “Conchae” era la más conocida). Las “ Conchae” se dice, fueron las encargadas de ser las guardias privadas de muchos de los hombres más ricos del Antiguo Imperio Romano desde los siglos I hasta el IV A.c.
No existe mucha documentación acreditada al respecto, pero se cree que el papel el lesbianismo en el Antiguo Imperio Romano, aunque mucho más aceptado por la sociedad de la epoca que por la de los antiguos griegos, a pesar de todo seguía suponiendo un pequeño obstáculo para la mentalidad del hombre romano medio: el temor de que la mujer fuera capaz de independizarse inclusive sexualmente. Y vosotras, qué decís al respecto?





Tuesday, 22 August 2017

Historia de la Homosexualidad Femenina Universal en las diferentes culturas PARTE 2-




EL LESBIANISMO EN OTRAS CULTURAS

Contra todo lo que se puede llegar a pensar, el Este siempre ha sido mucho más liberal y permisivo a nivel moral con respecto al lesbianismo y a la cultura lésbica en sí.
Veamos pues, algunos simples ejemplos de como era vista la homosexualidad en otras culturas algo distintas de la cultura occidental:
En la antigua china, si empezamos partiendo de la base que según las crencias orientales, la mujer en si aporta y enriquece la energia del Ying mediante la masturbación o el contacto sexual, esta es la razón por la cual, la homosexualidad femenina fue bastante aceptada. Algunos historiadores se atreven a señalar inclusive que,
Fue precisamente en la China medieval donde ciertas hermandades, como la de la “Orquidea dorada”, empiezan a tomar un cierto protagonismo, especialmente si nos situamos casi al final del reinado de la dinastia Qing, periodo en el cual esta mantuvo su mayor momento de apogeo, aunque es muy probable que su fundacion y origenes de esta, pertenecieran a una fecha mucho mas anterior.
Era dentro de esta hermandad publica de mujeres donde se encontraban tanto las doncellas que habian rechazado casarse, como aquellas que a pesar de haberse visto obligadas a casarse por otros diferentes motivos, rehusaban el yacer con sus propios esposos, oponiendo una resistencia hasta tal punto de ser capaz de alcanzar la violencia fisica, en algunas ocasiones.
Dentro de esta misma Hermandad, cuando dos mujeres sentia tenian alguna intencion sentimental,
preparaban dulces de cacauete, y otros presentes varios a modo de regalo, e intentaban citarse para dar a conocer sus emociones. Si la otra aceptaba esos regalos, se establecian unos lazos de honor que las unian. Si lo rechazaba, se entendia como un rechazo a una propuesta amorosa formal.
A partir de ahi, se firmaba un contrato de aceptacion, con su consiguiente celebracion.
Aquellas inclusive que poseian ciertos recursos financieros, solian invitar a algunos familiares y amigos mas cercanos de su circulo intimo a los festejos, los cuales habitualmente se solian celebrar mediante con un copioso banquete, y bebiendo hasta bien entrada la madrugada.
Tras ese contrato ambas mujeres se pertenecen, y se convierten la una en la sombra de la otra, tanto al caminar, a la hora de dormir o de despertar, o en aquellos aspectos de la vida más rutinarios.
Si alguna de las dos rompía su voto de fidelidad, todo el resto de la hermandad se veía empujada a degradar en publico a la causante de , e incluso, en el peor de los casos en el que ésta hubiera decidido el romper sus votos de honor y fidelidad para con su compañera, decidiendo deliveradamente mantener relaciones con alguien del sexo opuesto, solamente entonces la sola Hermandad se veía obligada a ajusticiarla en mitad de la plaza del pueblo.

Pero no todas las mujeres que acudian a estas asociaciones eran lesbianas. Tambien habia un cierto número de las que solía acudir, buscando una cierta protección bajo el lado maternal y protector de ésta, intentando huir a la vez de un matrimonio bastante infeliz.

Aquella mujer que decidía desafiar a los cánones ya establecidos y defender su propia independencia como ya no solo como mujer, sino como un ser individual, rechazando incluso el matrimonio heterosexual como unica opción de acceso a la sociedad reinante, era catalogada como “mujer que se peina a si misma”: Pues el simple acto de peinarse a si misma (aunque dentro de la cultura occidental es algo tan terriblemente habitual, que llega a pasar a ser mundano), en la cultura oriental cobra un sentido completamente distinto y por consiguiente, mucho más importante: Ya que aquella mujer que es capaz de peinarse a sí misma a su gusto en comparación con el peinado tradicional que llevaba la mujer casada, reafirma su autosuficiencia y su independéncia, además de su completa indisponibilidad para formar parte de cualquier matrimonio heterosexual, de manera voluntária.

Cada miembro de la “Orquídea Dorada” era definida así individualmente.

Mientras en el Antiguo Japón, según las investigaciones de la historiadora Liza Darby, siguiendo la correspondéncia y varios poemas intercambiados entre amantes del mismo sexo, llegó a la sencilla conclusión de que la toleráncia a las relaciones lésbicas fue bastante extendida dentro de la sociedad
nipona.

Especialmente, durante el periodo Heian.

Respecto a la Antigua cultura celta, que vivió su máximo exponente de desarrollo aproximadamente durante el mismo periodo histórico que la cultura romana, desgraciadamente se puede decir muy poco. Ya que a pesar de que casi todo lo que hoy en dia nos ha llegado de ella, ha venido inevitablemente de la mano de algunos autores bastante reputados greco-latinos tales como Aristoteles, Diodoro de Sicilia o Amiano Marcelino.

De lo que si que podemos estar seguras era que los antiguos celtas no conocían límite alguno con respecto a la sexualidad. Y se ha relatado incluso, entre algunos otros datos que el papel de la mujer dentro de la sociedad celta era bastante importante, (todo lo contrário, irónicamente, al rol que ésta misma ejercia dentro de la sociedad romana). En ella una mujer no podia ser desposada sin su consentimiento, en caso de proceder de una dinastia importante, tenía un derecho semejante al varón en cuanto a reinar (véase por ejemplo, el caso de la legendária reina Boudica), e incluso podía ostentar cargos bastante notables e importantes, tales como cabeza de familia, hechizera, guerrera, educadora o iniciadora, entre otras tantas profesiones.

Como un dato curioso cabría indicar que si no para todas, para gran parte de la institución de las mujeres guerreras, no les era algo extraño el amor entre mujeres. Era ésta precisamente una de los grupos sociales que, junto al grupo de las hechiceras y al de las educadoras, eran las encargadas de la iniciación sexual para con los miembros de su población.

Aunque tal vez un poco apartada del resto, (y probablemente siguiendo un proceso evolutivo completamente diferente), la cultura polinesia ha gozado siempre de una amplia permisividad, especialmente en epoca anterior a la llegada de los primeros misioneros, que nada más descubrir la abierta sexualidad de la población de las islas, se empeñó en condenarla muy duramente hasta llegar a considerar la homosexualidad como un delito legal que era seriamente penado .

Podríamos llegar a decir que la cultura polinesia de entre todo el resto ha llegado a aportar la Edad de Oro en el terreno sexual a la historia universal.
En ella tanto la iniciación como el desarrollo personal y sexual del individuo formaban una parte esencial de la vida cotidiana.
Mitos com el de la diosa Hiʻiaka , la deidad protectora de la la isla de Hawaii, intensamente enamorada de Hopoe la grácil bailarina que le descubrió los secretos del baile hula, o de Pu´huele, la divinidad protectora de las montañas hija de Pele y que, aparte de tener una compañera formal llamada Puomaiai, tambien es bastante conocida dentro de la mitologia hawaiana por haber mantenido relaciones con otras mujeres, indica la total caréncia de tabúes en lo que respecta a la sexualidad y en especial, para con el amor entre mujeres en sí.

El lesbianismo y la homosexualidad eran perfectamente entendidos y considerados, ya que para éstos no era nada más que uno de las diferentes lados de un mismo concepto, tales como las diferentes caras que puede llegar a tener un diamante. Para ellos, ésta espécie como de ambisexualidad formaba parte de un mismo conceptro: la sexualidad en si. No había opciones ni preferencias, sino experiencias.

Tambien es de todos sabido que la alta aristocrácia polinesia era bastante conocida por formar parte de ésta ambisexualidad.


Como nota personal, creo que de todas las culturas antiguas una de las que me resulta más fascinantes, es la nativo- americana: En ésta, el mundo material se engarza perfectamente con el mundo espiritual.Todo está conectado, todo forma parte de una misma unidad.

Nada de todo lo que sucede en el mundo conocido como “físico”, es capaz de escapa al mundo espiritual.

Quizás por ello es precisamente que a los antiguos nativo -americanos, no les era tan importante la inclinación sexual de nadie del poblado, ya que sea cual sea ésta, todo pertenece al “Espíritu Único”, y tarde o temprano, todo acaba regresando a esa misma unidad.

Para el pensamiento general y la consciencia nativo -americana, existe un solo concepto muy concreto que explica la homosexualidad (tanto la femenina como la masculina) con todo detalle, y ese es el concepto del “Doble espíritu”.

Dentro de ésta sociedad basada en algunos de los preceptos más básicos y esenciales de la moralidad humana, la homosexualidad en la sola comparación con otras culturas cobra un papel mucho más importante. Siendo bastante generalizada la opinión de que la persona que es homosexual están doblemente vendecidos, ya que según la tradición, poséen la naturaleza del espíritu masculino y del femenino dentro de sí mismos.

Al contrario que en muchas otras culturas antiguas en ésta, la figura homosexual no es en absoluto estigmatizada, sino que por el contrario es contemplada con un gran respeto y admiración. E incluso indicada y reconocida para ser importantes líderes o educadores.

Para conseguir hacernos una idea bastante concreta de como entendían la homosexualidad en general dentro de la cultura ancestral nativo -americana, tan solo hay que profundizar en un solo concepto: Ellos entienden el mundo, la vida que les rodea, y la sola “eséncia universal”,más allá de su “envoltório físico”. Y en el terreno de la sexualidad, no abrazan la sola idea de la persona en sí, categorizandola dentro de un grupo concreto, tal como su sexo o su própia sexualidad, sino que entienden al sujeto en sí a través de su alma o espiritu, no de su cuerpo. Ellos en sí, sólo entienden el concepto de la “eséncia”, no de la “matéria”.

Han sido históricamente registradas varias uniones oficiales entre mujeres, en diversas tribus de América del Norte, e incluso había uno de tantos rituales que se solía emplear en concreto, en el caso de que los padres de un joven miembro del clan empezasen a notar algunos indicios de sus verdaderas inclinaciones sexuales. Era entonces precisamente cuando toda la tribu se reunía delante de él, trazaban un circulo y situaban a un lado el arco de un hombre y el cesto de una mujer. Era tras la elección que por consiguiente la tribu decidiría tratarlo/a y educar/lo, independientemente de su sexo:o ya bien como un miembro masculino de la población o como uno femenino.
Hay tantos nombres y diversas terminologías con las que los distintos pueblos nativo -americanos los denominan, que eso tan sólo hace pensar en lo fácilmente que estaban familiarizados con el solo concepto de la gente del “Doble espíritu”: Los de la tribu Lakota los llaman winkté, el clan Din´he (navajo) nàdleehé, definiendolos como los “transformados”. Los mohave como alyha, los zuni lhamana, los Omaxa como mexoga, los Aleut como Kodiak as achnucek, los zapotecas como Ira`muxe, los Cheyenne los denominan he man he.



Sea como fuere, todas las diversas culturas antiguas que forman las raices de lo que hoy en día conocemos como nuestra própia historia universal, han aportado su granito de arena correspondiente, y han conseguido, con sus pequeños y grandes pasos dados en diferentes etapas a lo largo de los siglos, establecer el papel de la mujer y reafirmar mucho más si cabe, su solo papel en la historia.

Personalmente creo que ha sido a través de los años y de éste angosto pasadizo biográfico marcado por emblemáticas heroínas de nuestro pasado, que la evolución de la sexualidad femenina y del lesbianismo ha alcanzado su máximo exponente, dejando a un lado conceptos tan añejos tales como la ignoráncia o el tabú, hasta conseguir tomar el lugar que le pertenece, dentro de la sociedad actual, y lo más importante:Consiguiendo encajar perfectamente y sin pudor alguno,con la sola eséncia de la Mujer.

Al fin y al cabo, no es con quien nos acostamos, sino nuestra própia eséncia aquello que nos define

perfectamente.

Monday, 1 May 2017

Safo. La Décima Musa.

SAFO, LA DÉCIMA MUSA

Quizás junto a la hetaira Aspasia de Mileto, es una de las dos mujeres más importantes de toda la cultura Helénica.
Junto a su compatriota (y algunos murmuran que amante) el poeta Alceo es considerada una de las imagenes más emblemáticas de la antigua poesía griega.

Llamada apropiadamente “la décima Musa” debido a la constante armonia y a la riqueza del leguaje en sus composiciones por Platón. Tal vez esta sea una de las mujeres de la história (y en especial, de la história LGTB) que más ha fascinado durante décadas. Personalmente creo que parte de su misterio reside en que actualmente existen muy pocas fuentes historicas fidedignas para podernos formar una biografía bastante amplia sobre ella.
A pesar de todo teniendo en cuenta esto, quizás quien pueda hablar mejor de ella puedan ser los diversos hechos historicos pertenecientes a la época dentro de los cuales le tocó vivir.

Nació en Eresos una aldea perteneciente a Lesbos, una pequeña isla situada en la ribera Este del Egeo. Su nacimiento se calcula aproximadamente entre los años 650 y 610 A.c., aunque sería precisamente más adelante, ya entrada en la edad adulta dónde se trasladaría a Mitilene. Ciudad por la que sería ampliamente conocida y en la cual viviría la mayor parte de su vida. Procedía de una familia aristocrática bastante acomodada de la cual el padre era un rico comerciante de vino llamado Skamandros o Skamandronymos, como es recopilado es algunos textos. Era probablemente la mayor de tres hermanos: Charaxos, Erigyus y Larichos.

Siendo aún todavía pequeña su padre fue llamado a formar filas para participar en la contienda que Lesbos mantenía contra la megalópolis de Atenas, por la colonia de Segui, muriendo en la batalla.
Poco despues la joven una vez alcanzada la edad adulta, decidiría tomar las riendas del negocio familiar obteniendo gran provecho de ello, haciendolo crecer y prosperar asi como su padre lo había hecho en un pasado.

Rebelde, inconformista y siempre activa, participó abiertamente en la controvertida actividad política que reinaba en el lado del Egeo Septentrional. Condenando abiertamente al tirano Pítaco, e inclusive siendo incluida en la conspiración que tuvo lugar para asesinarlo junto con el poeta Alceo y otros compatriotas.
Razón por la cual fue inevitablemente condenada al exilio alrededor del año 593 A.c., siendo enviada a la isla de Siracusa (actual Sicilia), lugar en el que residiría al menos durante seis largos años.

Durante el siglo séptimo, ésta isla de la Península Itálica era uno de los enclaves culturales más importantes de todo el Mediterraneo. Y se cree que debió ser ahí precisamente, inmersa en mitad de toda esa amplia vorágine intelectual que unía Oriente y Occidente en la cual la célebre poetisa lesbia encontró la oportunidad adecuada en la que perfecionó su estilo, alcanzando la exquisitez y la simplicidad en la expreción de su lirica que por todos nos es conocida hoy en dia.
Fue ahí precisamente dónde conoció a Kerkylas, un comerciante venido de la isla de Andros, con el que más tarde se casaría, teniendo como único fruto de ésta union a una única hija: Kleys.

A pesar de todo, ésta unión no duraría mucho, ya que su marido no tardaría en morir debido a su avanzada edad, dejandole una importante heréncia.

Alrededor del año 591 A.c. regresaría a Lesbos, finalmente perdonada por el tirano Pitaco.
Sería ahí precisamente dónde fundaría su propia escuela, a modo de la famosa Academia de Platón en Atenas. Un lugar dónde se dedicaría a instruir a las jóvenes doncellas destinadas a casarse diversas disciplinas tales como danza, composición, poesía, oratória, arte y literatura.

Sería ahí mismo dónde se llegaría a enamorar apasionadamente, e incluso a mantener relaciones íntimas con varias de ellas.Dedicándoles diversas de sus composiciones más conocidas. Algunos de sus nombres ya los conocemos: Anagora, Gorgo, Teleusica, Gongyla, Eurica, Erana, Andromeda, o Megara,etc. Aunque su favorita sin duda alguna, sería la doncella Atthis. A ella le dedicó estos versos tan apasionados tras su partida:

Igual a los dioses me parece el hombre dichoso que te abraza y te oye en silencio con tu voz de plata y tu sonrisa risueña...
Cuán cara y hermosa era la vida que vivimos juntas”.

A traves de sus versos, descubrimos a una mujer perfectamente cómoda con su lado femenino y con su sexualidad. Una mujer libre que ve el mundo que la rodea desde una perspectiva mucho más íntima y emocional, completamente ausente y ajena a la sociedad arcaica y bélica en la que le ha tocado vivir.

Safo compuso su obra principalmente en aeólico, que fue traducida a lo largo de los años y en diversos periodos historicos tales como el romano, bizantino, y griego respectivamente.
Por desgrácia hacia el año 1073 D.c el Papa Gregório VII condenó, decidiendo quemar gran parte de sus obras, especialmente de sus poemas “sáficos” por considerarlos inmorales, de la cual actualmente tan solo han sobrevivido 650 pequeños fragmentos o versos, extraidos de citas de otros autores muy posteriores a ella o de modernos estudios de papirología.

Casi toda su obra se encuentra prácticamente consagrada a la diosa Afrodita, simbolo absoluto de la Mujer en si, de la libertad, de la fuerza femenina, y del Amor. Siendo dos de los más importantes su conocido “Oda a Afrodita” y su “Oda a las Nereidas” respectivamente.

Autora indiscutible dentro de la métrica poética de la llamada “estrofa sáfica”, compuesta por cuatro versos, tres primeros de los cuales nombrados como “endecasílabos sáficos”, siendo el último pentesílabo,conocido tambien como adónico.
Consiguiendo transmitir a través de su trabajo un carácter apasionado e intimista, haciendo uso de una metrica simple, a la vez que exquisita.

La sexualidad de Safo tambien ha sido siempre otro de los tópicos que envuelven el mito de la poetisa lesbia.
Los rumores que su compatriota y tambien poeta Anacreonte lanzó sobre ella observando la íntima relación que ésta mantenía con sus propias discipulas contribuyó a que a partir de entonces, se acuñara el término “sáfico” para denominar el amor entre mujeres, o “lesbiana” para categorizar la homosexualidad femenina.

Lo cierto es que Safo gozó del amor de ambos sexos: Dedicándole a ambos varias de sus composciones más conocidas.

Algo así en un principio, era completamente aceptable dentro de la antigua cultura griega pero que a su vez, y tan sólo por el simple hecho de ser mujer, tambien le ganaría las críticas más duras por parte de la gente de Atenas.

Ante todo tengamos en cuenta que en la antigua Grecia solamente existia una sola casta de mujeres capaces de gozar de un estatus social similar al que ya gozaban los hombres:Estas eran las heteras. Estas “compañeras” -traducción literal de su propio nombre-, eran un tipo de concubinas de lujo que gozaban legalmente de una , además del derecho de poder acceder a una educación elevada e incluso de la oportunidad de pertenecer a algunos de los estratos sociales más altos, cuando el rol habitual de la mujer en sí en Grécia estaba básicamente limitado a casarse y a tener hijos.
No era de extrañar pues que dentro de éste mismo contexto, una mujer con un cierto nivel cultural, patrimonio y una independéncia absoluta, hiciera tambalear los cimientos de la recia estructura social ateniense.

Acerca de los últimos años de vida de esta poetisa se sabe muy poco. Es precisamente entonces cuando el mito y la realidad se cruzan. Dicen que en su madurez, sintiendo una irresistible pasión por Faón un joven y atractivo barquero, y siendo incapaz de aceptar el rechazo del joven, decidió arrojarse desde el famoso Salto de Leucade, en mitad de pleno arrebato de tristeza.
Lo cierto es que esta versión no concuerda para nada con la imagen que hasta nuestros dias ha llegado de Safo en plena madurez. Ya que a través de los ultimos poemas que de ella sobrevivieron, se puede entrever a una mujer madura y serena, que ha alcanzado el estado humano y espiritual que deseaba, y que por fin vive en paz, aceptando perfectamente el tiempo en el que le ha tocado vivir.

Aquello que convierte a Safo en uno de los personajes más fascinantes ya no solo dentro de la Historia lésbica en sí, sino dentro de la História de la Mujer, es su revolución personal: el haberse atrevido a ser quién era, una mujer culta con una personalidad apasionada y con un sentido de la independéncia y de la determinación personal que a todas luces, desafiaba los cánones más básicos de la cultura griega antigua.

Su obra, el legado más importante y personal que nos habría podido dejar: Un testimonio básico del mundo en si, de las relaciones humanas y de la epoca en la que vivió visto y sentido a traves del prisma femenino.