EL
LESBIANISMO EN LA ANTIGUEDAD
La
historia de la humanidad siempre ha estado intimamente unida a la
Historia del sexo. Tras años de batallas tribales, una sociedad
construida por y para el Hombre se impuso ante el Matriarcado
reinante. El motivo principal que impulsó semejante cambio nos es
desconocido, aunque algunos estudios antropológicos se aventuran a
indicar que una de las razones principales fue cuando el Hombre en sí
se dió cuenta de que su papel en la sociedad para con la Mujer, era
mucho más que el mero reproductivo.
Tratando
de enmarcar el rol de la mujer dentro de éste mismo contexto, el
sexo se convierte en el arma de “doble filo” constante en esta
batalla oscilante entre el mundo de lo masculino y lo femenino.
De
todos es sabido que la Gran Historia de la Mujer se ha escrito a lo
largo de los siglos de manera silenciosa. A pesar de todo, el amplio
desarrollo de la sexualidad femenina y del lesbianismo en si, iría
dejando una huella imborrable (e inevitable),con el paso del tiempo,
dejando testimonios emblemáticos al respecto, en lo que hoy
conocemos como Historia Universal.
EN
LA ANTIGUA MESOPOTAMIA
Entre
las primeras culturas ya conocidas que poblaron la Tierra, una de las
más antiguas es la cultura Mesopotámica.
En ella podemos hallar el famoso “Código
de Hammurabi”, creado alrededor del año 1728 A.c., dónde se hace
una curiosa mención a las legendárias “salzikrum”.
Como
ya es bien sabido por todos, la antigua cultura mesopotámica
habitualmente hacía gala de una gran permisividad sexual en varios
aspectos y en ella obviamente, la homosexualidad no era en absoluto
condenada. (Sabemos por ejemplo, que en los templos de Isthar se
oficiaban ritos y varias celebraciones con sus sacerdotes
trasvestidos. Dentro de éste enclave social tan concreto y
determinado, éstas “hijas-varón” (traducción literal del
nombre de su casta), gozaban de los mismos derechos que cualquier
varón en la sociedad.(de hecho,el Código negaba cualquiera de todos
estos a la mujer), e incluso tenían la opción de poder tomar una o
varias esposas además del derecho de heredar los vienes paternos.
Aceptándose
incluso, la opción de poder adoptar llegado el momento a los hijos
de su pareja. En el caso de tener hijos propios, se los apartaba de
la madre y se les prohibía la ocasión de poder acceder a su própia
heréncia en un futuro bajo pena de castigos muy severos.
Conocemos
tambien la existencia en algunos harems de las eunucos hembra.
![]() |
| "Salzikrum en su palacio". Ilustración mía. |
EN
EL ANTIGUO EGIPTO
Si
hablamos de “sexo” y de la manera en la que entendían la
sexualidad y en especial, el lesbianismo los antiguos egipcios, es
imprescindible que antes consideremos algunos factores:
- Cuando estamos hablando del Antiguo Egipto, estamos hablando de un periodo de tiempo que abarca los 3000 años. Un concreto espacio de tiempo dentro del cual tanto la sexualidad como la forma de ver el sexo de los antiguos egipcios en sí, hubiera evolucionado considerablemente. Contando con epocas en las que la homosexualidad en sí, fuera más o menos tolerada.
- 3000 años es un perido de tiempo demasiado extenso como para formarnos una opinión completa y estable de un concepto tan amplio como la sexualidad que seguramente habrá tenido sus epocas de mayor o menor toleráncia.
- Los estudios que ya se conocen con respecto a la sexualidad en el Antiguo Egipto siempre han resultado ser un tanto “particulares”, partiendo de la base que la simbología de la escritura jeroglífica egipcia siempre ha dado lugar a diversas interpretaciones.
A
partir de ahi, consideremos que el concepto del sexo en si,iba
intimamente ligado tanto a la vida espiritual y ritual, como a la
vida terrenal de los antiguos egipcios.
Si
bien en del “Libro de los Muertos”, estaba condenada la
homosexualidad masculina. Muy a pesar de la increible permisividad
sexual que tenian los antiguos egipcios dentro de la sociedad, en el
caso de la femenina parece que, como suele pasar en algunas de las
culturas más antiguas del planeta, ésta ha pasado a adoptar un rol
más invisible.
No
existen muchos testimonios escritos, (aunque sí gráficos) al
respecto. A pesar de todo, ciertos mitos muy conocidos en la antigua
religion egipcia que nos podrían facilitar una pista acerca de una
cierta aceptación a medias de ésta (aunque fuera más bien, de
manera mucho más privada, y dentro del hogar egipcio):
En
la Antigua Mitología egipcia, la diosa Nepthis, mujer del Dios Seth,
Rey del Bajo Egipto le da a éste un hijo sin apenas el más mínimo
lazo afectivo. Trazando a su vez una relación intima que a todas
luces podríamos definir como una relación lésbica con su
medio-hermana la Diosa Isis.
Tambien
dentro de ésta encontramos el antiguo mito de Amunet, una deidad que
rige lo oculto, la pequeña anotación de que cuando ésta fue
desplazada y sustituida como consorte de Amun, por la diosa Mut, (el
Cielo), decide desposarse con la diosa Iabet, que es la
personificacion de la Luna.
![]() |
| "Amunet o Amehnet - La Diosa Oculta del Viento del Norte" --ilustración mía--. |
EN
LA ANTIGUEDAD CLASICA
Siempre
que pensamos en el termino de la homosexualidad en si, lo primero que
éste solo término eboca al subconsciente general es una
pseudo-idealizada imagen de cómo debería ser ésta en la antigüedad
greco-romana.
Nada
más alejado de la realidad.
Muy
a pesar de que la homosexualidad masculina en sí era bastante
visible e incluso estaba aceptada dentro de la estructura social
clásica, en el caso de la homosexualidad femenina era algo
prácticamente impensable.
Pese
a la amplia permisividad y a la sólida estructura social de las
sociedades griega y romana para con el pueblo. El rol básico de la
mujer antigua era el de conseguir el mejor partido con el que
casarse, y poder perpetuar su propia progénie.
Mientras
al hombre le era permitido mantener todo tipo de devaneos con
cualquiera de ambos sexos, de manera socialmente justificable, a la
mujer no se le permitia ni tan siquiera poder acceder
a
una preparación personal adecuada, para el mundo que tenia que
afrontar.
Si
bien los filósofos apoyaban la concepción un tanto idealizada de
igualar los mismos derechos de la homosexualidad femenina con los que
ya poseía la masculina, a nivel social y moral, esto no era algo
nada fácil de aceptar por la antigua sociedad griega.
Según
el historiador John Addington Symonds, tal vez un auténtico pionero
en la historia LGTB, ésta hubiese sido una de las causas principales
por las que la homosexualidad femenina no fue nunca considerada ni
“visualizada” como se debe, ya que dentro de una sociedad donde
se imponían profundamente los cánones de un imperio masculino, los
antiguos griegos no eran capaces de encontrarle ningún sentido
“pedagógico” al ésta misma.
Aparentemente,
a pesar de todo el rechazo general, sabemos de la existencia de las
“Thiasos”, una especie de academias para jóvenes
doncellas, donde se les instruia en varias disciplinas,desde
poesía,danza hasta oratória, preparándolas para el matrimonio. Era
dentro de estas complejas micro-sociedades donde era muy habitual el
amor entre mujeres. Un lugar dónde las “tribás” (término
con el que los antiguos griegos solían definir a las lesbianas)
podrian encontrar la atmósfera adecuada y la privacidad necesarias
para dar rienda suelta a sus propios deseos, fuera de las miradas
curiosas de un entorno que todavía las juzgaba.
Durante
el Imperio romano, y teniendo en cuenta los sofisticados cánones
libertinos que solían envolver sutilmente a la sociedad romana,
difícilmente existen algunos escasos registros históricos donde se
pueda documentar el amor entre mujeres.
Ha
sido a traves del antiguo mito de “Iphis y Ianthe”,que
aparece en las “Metamorfosis” de Ovidio, leyenda en la cual una
muchacha es transformada en varón para poder acceder a casarse con
la doncella a la que ama, o de los “Diálogos con las cortesanas”
por parte de Luciano de Samóstata, que hemos sido capaces de tener
una pequeña visión de la intimidad de las relaciones lésbicas en
el antiguo imperio latino.
Exceptuando
la escasa documentación al respecto gran parte de la cual pertenece
al periodo literario latino contemporáneo a la epoca de la República
o en la primera etapa del Principado de Augusto, sí que podemos
decir que han sobrevivido algunos pequeños datos que nos podrían
acercar a la idea de cómo veía la sociedad romana el amor entre
mujeres:
Los
romanos definian a las lesbianas con términos tales como “tribás”
(tomado del antiguo griego para denominar a las seguidoras del
amor sáfico), “hetaristria”, (para denominar a todas
aquellas cortesanas de lujo que preferian la compañía femenina a la
masculina, al modo de las “heteras” griegas),
“fricatrix”(“la que frota”), o “virago”,
término con el cual se solía definir a todas aquellas mujeres
con un cierto aspecto y actitud masculina, y que por supuesto,
preferían las atenciones del sexo femenino.
En
la antigua ciudad de Murino (la actual Módena), se sabe a través de
la crónica de Ovidio, de la existéncia de una asociación de
talleres artesanales, en los cuales la mayoria de quienes trabajaban
ahí solían ser lesbianas, (se supone que tal vez por el simple
hecho de conocer intimamente la anatomia femenina y su sexualidad con
todo detalle), dónde se perfeccionó lo que vendría a ser el
proyecto del primer consolador.
Dentro
de la alta sociedad romana, sabemos que eran precisamente las
lesbianas las más apreciadas para ocupar la profesión de
guardaespaldas a contratar.
Conocemos
por ejemplo gracias a los textos de Suetonio o Tácito, a la
hermandad de las “Conchae Sussurrantae” (las “Perlas
silenciosas”, llamadas así por su tecnica de lucha sutil, y
por la incrustación de perlas en sus armas ceremoniales), un
grupo de mujeres lesbianas que presumían de descender de la
mítica amazona Anaea, cuya tumba estaba situada en la isla de Samos,
lugar en el cual situaron su campamento habitual de entrenamiento.
(Para ser sinceras, había muchas hermandades similares que decían
descender de alguna famosa amazona, pero en realidad, las “Conchae”
era la más conocida). Las “ Conchae” se dice, fueron
las encargadas de ser las guardias privadas de muchos de los hombres
más ricos del Antiguo Imperio Romano desde los siglos I hasta el IV
A.c.
No
existe mucha documentación acreditada al respecto, pero se cree que
el papel el lesbianismo en el Antiguo Imperio Romano, aunque mucho
más aceptado por la sociedad de la epoca que por la de los antiguos
griegos, a pesar de todo seguía suponiendo un pequeño obstáculo
para la mentalidad del hombre romano medio: el temor de que la mujer
fuera capaz de independizarse inclusive sexualmente. Y vosotras, qué
decís al respecto?



