Tuesday, 22 August 2017

Historia de la Homosexualidad Femenina Universal en las diferentes culturas PARTE 2-




EL LESBIANISMO EN OTRAS CULTURAS

Contra todo lo que se puede llegar a pensar, el Este siempre ha sido mucho más liberal y permisivo a nivel moral con respecto al lesbianismo y a la cultura lésbica en sí.
Veamos pues, algunos simples ejemplos de como era vista la homosexualidad en otras culturas algo distintas de la cultura occidental:
En la antigua china, si empezamos partiendo de la base que según las crencias orientales, la mujer en si aporta y enriquece la energia del Ying mediante la masturbación o el contacto sexual, esta es la razón por la cual, la homosexualidad femenina fue bastante aceptada. Algunos historiadores se atreven a señalar inclusive que,
Fue precisamente en la China medieval donde ciertas hermandades, como la de la “Orquidea dorada”, empiezan a tomar un cierto protagonismo, especialmente si nos situamos casi al final del reinado de la dinastia Qing, periodo en el cual esta mantuvo su mayor momento de apogeo, aunque es muy probable que su fundacion y origenes de esta, pertenecieran a una fecha mucho mas anterior.
Era dentro de esta hermandad publica de mujeres donde se encontraban tanto las doncellas que habian rechazado casarse, como aquellas que a pesar de haberse visto obligadas a casarse por otros diferentes motivos, rehusaban el yacer con sus propios esposos, oponiendo una resistencia hasta tal punto de ser capaz de alcanzar la violencia fisica, en algunas ocasiones.
Dentro de esta misma Hermandad, cuando dos mujeres sentia tenian alguna intencion sentimental,
preparaban dulces de cacauete, y otros presentes varios a modo de regalo, e intentaban citarse para dar a conocer sus emociones. Si la otra aceptaba esos regalos, se establecian unos lazos de honor que las unian. Si lo rechazaba, se entendia como un rechazo a una propuesta amorosa formal.
A partir de ahi, se firmaba un contrato de aceptacion, con su consiguiente celebracion.
Aquellas inclusive que poseian ciertos recursos financieros, solian invitar a algunos familiares y amigos mas cercanos de su circulo intimo a los festejos, los cuales habitualmente se solian celebrar mediante con un copioso banquete, y bebiendo hasta bien entrada la madrugada.
Tras ese contrato ambas mujeres se pertenecen, y se convierten la una en la sombra de la otra, tanto al caminar, a la hora de dormir o de despertar, o en aquellos aspectos de la vida más rutinarios.
Si alguna de las dos rompía su voto de fidelidad, todo el resto de la hermandad se veía empujada a degradar en publico a la causante de , e incluso, en el peor de los casos en el que ésta hubiera decidido el romper sus votos de honor y fidelidad para con su compañera, decidiendo deliveradamente mantener relaciones con alguien del sexo opuesto, solamente entonces la sola Hermandad se veía obligada a ajusticiarla en mitad de la plaza del pueblo.

Pero no todas las mujeres que acudian a estas asociaciones eran lesbianas. Tambien habia un cierto número de las que solía acudir, buscando una cierta protección bajo el lado maternal y protector de ésta, intentando huir a la vez de un matrimonio bastante infeliz.

Aquella mujer que decidía desafiar a los cánones ya establecidos y defender su propia independencia como ya no solo como mujer, sino como un ser individual, rechazando incluso el matrimonio heterosexual como unica opción de acceso a la sociedad reinante, era catalogada como “mujer que se peina a si misma”: Pues el simple acto de peinarse a si misma (aunque dentro de la cultura occidental es algo tan terriblemente habitual, que llega a pasar a ser mundano), en la cultura oriental cobra un sentido completamente distinto y por consiguiente, mucho más importante: Ya que aquella mujer que es capaz de peinarse a sí misma a su gusto en comparación con el peinado tradicional que llevaba la mujer casada, reafirma su autosuficiencia y su independéncia, además de su completa indisponibilidad para formar parte de cualquier matrimonio heterosexual, de manera voluntária.

Cada miembro de la “Orquídea Dorada” era definida así individualmente.

Mientras en el Antiguo Japón, según las investigaciones de la historiadora Liza Darby, siguiendo la correspondéncia y varios poemas intercambiados entre amantes del mismo sexo, llegó a la sencilla conclusión de que la toleráncia a las relaciones lésbicas fue bastante extendida dentro de la sociedad
nipona.

Especialmente, durante el periodo Heian.

Respecto a la Antigua cultura celta, que vivió su máximo exponente de desarrollo aproximadamente durante el mismo periodo histórico que la cultura romana, desgraciadamente se puede decir muy poco. Ya que a pesar de que casi todo lo que hoy en dia nos ha llegado de ella, ha venido inevitablemente de la mano de algunos autores bastante reputados greco-latinos tales como Aristoteles, Diodoro de Sicilia o Amiano Marcelino.

De lo que si que podemos estar seguras era que los antiguos celtas no conocían límite alguno con respecto a la sexualidad. Y se ha relatado incluso, entre algunos otros datos que el papel de la mujer dentro de la sociedad celta era bastante importante, (todo lo contrário, irónicamente, al rol que ésta misma ejercia dentro de la sociedad romana). En ella una mujer no podia ser desposada sin su consentimiento, en caso de proceder de una dinastia importante, tenía un derecho semejante al varón en cuanto a reinar (véase por ejemplo, el caso de la legendária reina Boudica), e incluso podía ostentar cargos bastante notables e importantes, tales como cabeza de familia, hechizera, guerrera, educadora o iniciadora, entre otras tantas profesiones.

Como un dato curioso cabría indicar que si no para todas, para gran parte de la institución de las mujeres guerreras, no les era algo extraño el amor entre mujeres. Era ésta precisamente una de los grupos sociales que, junto al grupo de las hechiceras y al de las educadoras, eran las encargadas de la iniciación sexual para con los miembros de su población.

Aunque tal vez un poco apartada del resto, (y probablemente siguiendo un proceso evolutivo completamente diferente), la cultura polinesia ha gozado siempre de una amplia permisividad, especialmente en epoca anterior a la llegada de los primeros misioneros, que nada más descubrir la abierta sexualidad de la población de las islas, se empeñó en condenarla muy duramente hasta llegar a considerar la homosexualidad como un delito legal que era seriamente penado .

Podríamos llegar a decir que la cultura polinesia de entre todo el resto ha llegado a aportar la Edad de Oro en el terreno sexual a la historia universal.
En ella tanto la iniciación como el desarrollo personal y sexual del individuo formaban una parte esencial de la vida cotidiana.
Mitos com el de la diosa Hiʻiaka , la deidad protectora de la la isla de Hawaii, intensamente enamorada de Hopoe la grácil bailarina que le descubrió los secretos del baile hula, o de Pu´huele, la divinidad protectora de las montañas hija de Pele y que, aparte de tener una compañera formal llamada Puomaiai, tambien es bastante conocida dentro de la mitologia hawaiana por haber mantenido relaciones con otras mujeres, indica la total caréncia de tabúes en lo que respecta a la sexualidad y en especial, para con el amor entre mujeres en sí.

El lesbianismo y la homosexualidad eran perfectamente entendidos y considerados, ya que para éstos no era nada más que uno de las diferentes lados de un mismo concepto, tales como las diferentes caras que puede llegar a tener un diamante. Para ellos, ésta espécie como de ambisexualidad formaba parte de un mismo conceptro: la sexualidad en si. No había opciones ni preferencias, sino experiencias.

Tambien es de todos sabido que la alta aristocrácia polinesia era bastante conocida por formar parte de ésta ambisexualidad.


Como nota personal, creo que de todas las culturas antiguas una de las que me resulta más fascinantes, es la nativo- americana: En ésta, el mundo material se engarza perfectamente con el mundo espiritual.Todo está conectado, todo forma parte de una misma unidad.

Nada de todo lo que sucede en el mundo conocido como “físico”, es capaz de escapa al mundo espiritual.

Quizás por ello es precisamente que a los antiguos nativo -americanos, no les era tan importante la inclinación sexual de nadie del poblado, ya que sea cual sea ésta, todo pertenece al “Espíritu Único”, y tarde o temprano, todo acaba regresando a esa misma unidad.

Para el pensamiento general y la consciencia nativo -americana, existe un solo concepto muy concreto que explica la homosexualidad (tanto la femenina como la masculina) con todo detalle, y ese es el concepto del “Doble espíritu”.

Dentro de ésta sociedad basada en algunos de los preceptos más básicos y esenciales de la moralidad humana, la homosexualidad en la sola comparación con otras culturas cobra un papel mucho más importante. Siendo bastante generalizada la opinión de que la persona que es homosexual están doblemente vendecidos, ya que según la tradición, poséen la naturaleza del espíritu masculino y del femenino dentro de sí mismos.

Al contrario que en muchas otras culturas antiguas en ésta, la figura homosexual no es en absoluto estigmatizada, sino que por el contrario es contemplada con un gran respeto y admiración. E incluso indicada y reconocida para ser importantes líderes o educadores.

Para conseguir hacernos una idea bastante concreta de como entendían la homosexualidad en general dentro de la cultura ancestral nativo -americana, tan solo hay que profundizar en un solo concepto: Ellos entienden el mundo, la vida que les rodea, y la sola “eséncia universal”,más allá de su “envoltório físico”. Y en el terreno de la sexualidad, no abrazan la sola idea de la persona en sí, categorizandola dentro de un grupo concreto, tal como su sexo o su própia sexualidad, sino que entienden al sujeto en sí a través de su alma o espiritu, no de su cuerpo. Ellos en sí, sólo entienden el concepto de la “eséncia”, no de la “matéria”.

Han sido históricamente registradas varias uniones oficiales entre mujeres, en diversas tribus de América del Norte, e incluso había uno de tantos rituales que se solía emplear en concreto, en el caso de que los padres de un joven miembro del clan empezasen a notar algunos indicios de sus verdaderas inclinaciones sexuales. Era entonces precisamente cuando toda la tribu se reunía delante de él, trazaban un circulo y situaban a un lado el arco de un hombre y el cesto de una mujer. Era tras la elección que por consiguiente la tribu decidiría tratarlo/a y educar/lo, independientemente de su sexo:o ya bien como un miembro masculino de la población o como uno femenino.
Hay tantos nombres y diversas terminologías con las que los distintos pueblos nativo -americanos los denominan, que eso tan sólo hace pensar en lo fácilmente que estaban familiarizados con el solo concepto de la gente del “Doble espíritu”: Los de la tribu Lakota los llaman winkté, el clan Din´he (navajo) nàdleehé, definiendolos como los “transformados”. Los mohave como alyha, los zuni lhamana, los Omaxa como mexoga, los Aleut como Kodiak as achnucek, los zapotecas como Ira`muxe, los Cheyenne los denominan he man he.



Sea como fuere, todas las diversas culturas antiguas que forman las raices de lo que hoy en día conocemos como nuestra própia historia universal, han aportado su granito de arena correspondiente, y han conseguido, con sus pequeños y grandes pasos dados en diferentes etapas a lo largo de los siglos, establecer el papel de la mujer y reafirmar mucho más si cabe, su solo papel en la historia.

Personalmente creo que ha sido a través de los años y de éste angosto pasadizo biográfico marcado por emblemáticas heroínas de nuestro pasado, que la evolución de la sexualidad femenina y del lesbianismo ha alcanzado su máximo exponente, dejando a un lado conceptos tan añejos tales como la ignoráncia o el tabú, hasta conseguir tomar el lugar que le pertenece, dentro de la sociedad actual, y lo más importante:Consiguiendo encajar perfectamente y sin pudor alguno,con la sola eséncia de la Mujer.

Al fin y al cabo, no es con quien nos acostamos, sino nuestra própia eséncia aquello que nos define

perfectamente.

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