EL LESBIANISMO EN OTRAS CULTURAS
Contra todo lo que
se puede llegar a pensar, el Este siempre ha sido mucho más liberal
y permisivo a nivel moral con respecto al lesbianismo y a la cultura
lésbica en sí.
Veamos pues,
algunos simples ejemplos de como era vista la homosexualidad en otras
culturas algo distintas de la cultura occidental:
En la antigua china, si empezamos partiendo de la base que según las crencias orientales, la mujer en si aporta y enriquece la energia del Ying mediante la masturbación o el contacto sexual, esta es la razón por la cual, la homosexualidad femenina fue bastante aceptada. Algunos historiadores se atreven a señalar inclusive que,
En la antigua china, si empezamos partiendo de la base que según las crencias orientales, la mujer en si aporta y enriquece la energia del Ying mediante la masturbación o el contacto sexual, esta es la razón por la cual, la homosexualidad femenina fue bastante aceptada. Algunos historiadores se atreven a señalar inclusive que,
Fue precisamente
en la China medieval donde ciertas hermandades, como la de la
“Orquidea dorada”, empiezan a tomar un cierto protagonismo,
especialmente si nos situamos casi al final del reinado de la
dinastia Qing, periodo en el cual esta mantuvo su mayor momento de
apogeo, aunque es muy probable que su fundacion y origenes de esta,
pertenecieran a una fecha mucho mas anterior.
Era dentro de esta
hermandad publica de mujeres donde se encontraban tanto las doncellas
que habian rechazado casarse, como aquellas que a pesar de haberse
visto obligadas a casarse por otros diferentes motivos, rehusaban el
yacer con sus propios esposos, oponiendo una resistencia hasta tal
punto de ser capaz de alcanzar la violencia fisica, en algunas
ocasiones.
Dentro de esta
misma Hermandad, cuando dos mujeres sentia tenian alguna intencion
sentimental,
preparaban dulces
de cacauete, y otros presentes varios a modo de regalo, e intentaban
citarse para dar a conocer sus emociones. Si la otra aceptaba esos
regalos, se establecian unos lazos de honor que las unian. Si lo
rechazaba, se entendia como un rechazo a una propuesta amorosa
formal.
A partir de ahi,
se firmaba un contrato de aceptacion, con su consiguiente
celebracion.
Aquellas inclusive
que poseian ciertos recursos financieros, solian invitar a algunos
familiares y amigos mas cercanos de su circulo intimo a los festejos,
los cuales habitualmente se solian celebrar mediante con un copioso
banquete, y bebiendo hasta bien entrada la madrugada.
Tras ese contrato
ambas mujeres se pertenecen, y se convierten la una en la sombra de
la otra, tanto al caminar, a la hora de dormir o de despertar, o en
aquellos aspectos de la vida más rutinarios.
Si alguna de las
dos rompía su voto de fidelidad, todo el resto de la hermandad se
veía empujada a degradar en publico a la causante de , e incluso,
en el peor de los casos en el que ésta hubiera decidido el romper
sus votos de honor y fidelidad para con su compañera, decidiendo
deliveradamente mantener relaciones con alguien del sexo opuesto,
solamente entonces la sola Hermandad se veía obligada a ajusticiarla
en mitad de la plaza del pueblo.
Pero no todas las
mujeres que acudian a estas asociaciones eran lesbianas. Tambien
habia un cierto número de las que solía acudir, buscando una cierta
protección bajo el lado maternal y protector de ésta, intentando
huir a la vez de un matrimonio bastante infeliz.
Aquella mujer que
decidía desafiar a los cánones ya establecidos y defender su propia
independencia como ya no solo como mujer, sino como un ser
individual, rechazando incluso el matrimonio heterosexual como unica
opción de acceso a la sociedad reinante, era catalogada como “mujer
que se peina a si misma”: Pues el simple acto de peinarse a si
misma (aunque dentro de la cultura occidental es algo tan
terriblemente habitual, que llega a pasar a ser mundano), en la
cultura oriental cobra un sentido completamente distinto y por
consiguiente, mucho más importante: Ya que aquella mujer que es
capaz de peinarse a sí misma a su gusto en comparación con el
peinado tradicional que llevaba la mujer casada, reafirma su
autosuficiencia y su independéncia, además de su completa
indisponibilidad para formar parte de cualquier matrimonio
heterosexual, de manera voluntária.
Cada miembro de la
“Orquídea Dorada” era definida así individualmente.
Mientras en el
Antiguo Japón, según las investigaciones de la historiadora Liza
Darby, siguiendo la correspondéncia y varios poemas intercambiados
entre amantes del mismo sexo, llegó a la sencilla conclusión de
que la toleráncia a las relaciones lésbicas fue bastante extendida
dentro de la sociedad
nipona.
Especialmente,
durante el periodo Heian.
Respecto a la
Antigua cultura celta, que vivió su máximo exponente de desarrollo
aproximadamente durante el mismo periodo histórico que la cultura
romana, desgraciadamente se puede decir muy poco. Ya que a pesar de
que casi todo lo que hoy en dia nos ha llegado de ella, ha venido
inevitablemente de la mano de algunos autores bastante reputados
greco-latinos tales como Aristoteles, Diodoro de Sicilia o Amiano
Marcelino.
De lo que si que
podemos estar seguras era que los antiguos celtas no conocían límite
alguno con respecto a la sexualidad. Y se ha relatado incluso, entre
algunos otros datos que el papel de la mujer dentro de la sociedad
celta era bastante importante, (todo lo contrário, irónicamente, al
rol que ésta misma ejercia dentro de la sociedad romana). En ella
una mujer no podia ser desposada sin su consentimiento, en caso de
proceder de una dinastia importante, tenía un derecho semejante al
varón en cuanto a reinar (véase por ejemplo, el caso de la
legendária reina Boudica), e incluso podía ostentar cargos bastante
notables e importantes, tales como cabeza de familia, hechizera,
guerrera, educadora o iniciadora, entre otras tantas profesiones.
Como un dato
curioso cabría indicar que si no para todas, para gran parte de la
institución de las mujeres guerreras, no les era algo extraño el
amor entre mujeres. Era ésta precisamente una de los grupos sociales
que, junto al grupo de las hechiceras y al de las educadoras, eran
las encargadas de la iniciación sexual para con los miembros de su
población.
Aunque tal vez un
poco apartada del resto, (y probablemente siguiendo un proceso
evolutivo completamente diferente), la cultura polinesia ha gozado
siempre de una amplia permisividad, especialmente en epoca anterior a
la llegada de los primeros misioneros, que nada más descubrir la
abierta sexualidad de la población de las islas, se empeñó en
condenarla muy duramente hasta llegar a considerar la homosexualidad
como un delito legal que era seriamente penado .
Podríamos llegar
a decir que la cultura polinesia de entre todo el resto ha llegado a
aportar la Edad de Oro en el terreno sexual a la historia universal.
En ella tanto la
iniciación como el desarrollo personal y sexual del individuo
formaban una parte esencial de la vida cotidiana.
Mitos
com el de la diosa Hiʻiaka
, la deidad protectora de la la isla de Hawaii, intensamente
enamorada de Hopoe la grácil bailarina que le descubrió los
secretos del baile hula, o de Pu´huele, la divinidad protectora de
las montañas hija de Pele y que, aparte de tener una compañera
formal llamada Puomaiai, tambien es bastante conocida dentro de la
mitologia hawaiana por haber mantenido relaciones con otras mujeres,
indica la total caréncia de tabúes en lo que respecta a la
sexualidad y en especial, para con el amor entre mujeres en sí.
El lesbianismo y la homosexualidad eran
perfectamente entendidos y considerados, ya que para éstos no era
nada más que uno de las diferentes lados de un mismo concepto, tales
como las diferentes caras que puede llegar a tener un diamante. Para
ellos, ésta espécie como de ambisexualidad formaba parte de un
mismo conceptro: la sexualidad en si. No había opciones ni
preferencias, sino experiencias.
Tambien es de todos sabido que la alta
aristocrácia polinesia era bastante conocida por formar parte de
ésta ambisexualidad.
Como nota
personal, creo que de todas las culturas antiguas una de las que me
resulta más fascinantes, es la nativo- americana: En ésta, el mundo
material se engarza perfectamente con el mundo espiritual.Todo está
conectado, todo forma parte de una misma unidad.
Nada de todo lo
que sucede en el mundo conocido como “físico”, es capaz de
escapa al mundo espiritual.
Quizás por ello
es precisamente que a los antiguos nativo -americanos, no les era tan
importante la inclinación sexual de nadie del poblado, ya que sea
cual sea ésta, todo pertenece al “Espíritu Único”, y tarde o
temprano, todo acaba regresando a esa misma unidad.
Para el
pensamiento general y la consciencia nativo -americana, existe un
solo concepto muy concreto que explica la homosexualidad (tanto la
femenina como la masculina) con todo detalle, y ese es el concepto
del “Doble espíritu”.
Dentro de ésta
sociedad basada en algunos de los preceptos más básicos y
esenciales de la moralidad humana, la homosexualidad en la sola
comparación con otras culturas cobra un papel mucho más importante.
Siendo bastante generalizada la opinión de que la persona que es
homosexual están doblemente vendecidos, ya que según la tradición,
poséen la naturaleza del espíritu masculino y del femenino dentro
de sí mismos.
Al contrario que
en muchas otras culturas antiguas en ésta, la figura homosexual no
es en absoluto estigmatizada, sino que por el contrario es
contemplada con un gran respeto y admiración. E incluso indicada y
reconocida para ser importantes líderes o educadores.
Para conseguir
hacernos una idea bastante concreta de como entendían la
homosexualidad en general dentro de la cultura ancestral nativo
-americana, tan solo hay que profundizar en un solo concepto: Ellos
entienden el mundo, la vida que les rodea, y la sola “eséncia
universal”,más allá de su “envoltório físico”. Y en el
terreno de la sexualidad, no abrazan la sola idea de la persona en
sí, categorizandola dentro de un grupo concreto, tal como su sexo o
su própia sexualidad, sino que entienden al sujeto en sí a través
de su alma o espiritu, no de su cuerpo. Ellos en sí, sólo entienden
el concepto de la “eséncia”, no de la “matéria”.
Han sido
históricamente registradas varias uniones oficiales entre mujeres,
en diversas tribus de América del Norte, e incluso había uno de
tantos rituales que se solía emplear en concreto, en el caso de que
los padres de un joven miembro del clan empezasen a notar algunos
indicios de sus verdaderas inclinaciones sexuales. Era entonces
precisamente cuando toda la tribu se reunía delante de él, trazaban
un circulo y situaban a un lado el arco de un hombre y el cesto de
una mujer. Era tras la elección que por consiguiente la tribu
decidiría tratarlo/a y educar/lo, independientemente de su sexo:o ya
bien como un miembro masculino de la población o como uno femenino.
Hay tantos nombres
y diversas terminologías con las que los distintos pueblos nativo
-americanos los denominan, que eso tan sólo hace pensar en lo
fácilmente que estaban familiarizados con el solo concepto de la
gente del “Doble espíritu”: Los de la tribu Lakota los llaman
winkté, el clan Din´he (navajo) nàdleehé, definiendolos como los
“transformados”. Los mohave como alyha, los zuni lhamana, los
Omaxa como mexoga, los Aleut como Kodiak as achnucek, los zapotecas
como Ira`muxe, los Cheyenne los denominan he man he.
Sea como fuere,
todas las diversas culturas antiguas que forman las raices de lo que
hoy en día conocemos como nuestra própia historia universal, han
aportado su granito de arena correspondiente, y han conseguido, con
sus pequeños y grandes pasos dados en diferentes etapas a lo largo
de los siglos, establecer el papel de la mujer y reafirmar mucho más
si cabe, su solo papel en la historia.
Personalmente creo
que ha sido a través de los años y de éste angosto pasadizo
biográfico marcado por emblemáticas heroínas de nuestro pasado,
que la evolución de la sexualidad femenina y del lesbianismo ha
alcanzado su máximo exponente, dejando a un lado conceptos tan
añejos tales como la ignoráncia o el tabú, hasta conseguir tomar
el lugar que le pertenece, dentro de la sociedad actual, y lo más
importante:Consiguiendo encajar perfectamente y sin pudor alguno,con
la sola eséncia de la Mujer.
Al fin y al cabo,
no es con quien nos acostamos, sino nuestra própia eséncia aquello
que nos define
perfectamente.

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